Del lat. sensibilĭtas, -ātis. f. Cinemat. y Fot. Fís. Med. Psicol. Tecnol.

Facultad de sentir, propia de los seres animados; calidad o cualidad de sensible. Se aplica a la propensión natural del hombre a dejarse llevar de los afectos de compasión, humanidad y ternura. En cinematografía y fotografía, la propiedad que tiene la emulsión de reaccionar a la acción de la luz. En física, en un instrumento físico, cociente entre la variación observada por el índice del instrumento y la variación de la magnitud medida. La sensibilidad es el aspecto de una medición concerniente a la posibilidad de detectar cambios en una medida dependiente respecto a las condiciones experimentales variables. Ver también objetividad; fiabilidad, y validez. En medicina, la capacidad para responder a los estímulos. El término se emplea sobre todo para referirse a la capacidad para verse afectado y responder a los estímulos de baja intensidad. La sensibilidad describe qué tan bien una prueba puede detectar una enfermedad o afección determinada en las personas que tienen la enfermedad o afección. Ninguna prueba es 100 % sensible porque no logra identificar a algunas personas que tienen la enfermedad o afección (resultado negativo falso). La sensibilidad también se refiere a la forma en que el cuerpo reacciona ante factores del ambiente como medicamentos, sustancias químicas o de otro tipo. Por ejemplo, una persona sensible a la luz del sol tiene un tipo de piel que se quema fácil o que presenta sarpullido después de exponerse al sol. Una persona sensible a la cafeína necesita cantidades muy pequeñas para sentir sus efectos. En psicología, el conjunto de los fenómenos dependientes del funcionamiento de los receptores sensoriales o sensitivos. En tecnología, en radiotecnia, cualidad de un receptor de percibir y amplificar las señales débiles.