Del lat. assimilatĭo, -ōnis, f. Biol.

Acción y efecto de asimilar o asimilarse; adaptar, aceptar, alterar, asemejar, comparar, comprender, conceder, convertir, incorporar, etc.
Se aplica a la conversión del alimento en materia útil para la vida. La asimilación es un conjunto de fenómeno en virtud del cual la substancia absorbida se convierte en materia viva del organismo absorbente, se encarna en él. Entonces se ha llegado a asimilar, porque se ha vuelto semejante, similar, a la propia materia viva de aquél. Según la definición clásica de Haring (Zur Theorie d. Vorg. in d. lebenden Subst., «Lotos», 1888), la asimilación, en sentido amplio, comprende todo proceso relacionado con la síntesis de la materia viviente. En sentido restringido, en cambio, la formación de diverso producto plástico, como la fécula, no se puede considerar como consecuencia de un proceso de asimilación propiamente dicho. Así, Jakoby ha concretado lo que se puede entender por asimilación stricto sensu: «el proceso a favor del cual la substancia conducida hasta la célula queda apropiada de manera orgánica en la constitución celular» (Handb. d. Bioch., II, 1). Existen, pues, dos fases en la asimilación sensu lato. En primer lugar, la organificación del diverso material plástico necesario al organismo para constituir la materia viva; y en segundo término, la constitución de ésta (asimilación propiamente dicha). El principal proceso de asimilación se refiere a 4 elemento: carbono, oxígeno, hidrógeno y nitrógeno.

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