Del neol. lat. astelia, formado a su vez de a-, y stelia, f. Bot.

Cuando no existe, propiamente hablando, cilindro central, porque los diversos hacecillos conductores del tallo tienen cada uno su particular endodermis envolvente, se trata de un fenómeno de astelia. Este concepto, introducido por Van Tieghem, tiene poca trascendencia sistemática, ya que en un mismo género, por ejemplo en los ranúnculos, se dan los dos tipos, la eustelia y la astelia. Ver polistelia.

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