Del gr. βíος, φυτόν, y -etum. n. Lat. Biol.

Término simorfial empleado por H. Del Villar para expresar la suma de formas que viven en medios vivos. Esta convivencia ofrece diferentes grados. En el ínfimo están las plantas volubles o trepadoras, que no hacen más que apoyarse en otros vegetales, sin perder su autonomía. Sin transición brusca, siguen las plantas epífitas (su conjunto epiphytetum), que viven exclusivamente sobre la planta huésped sin extraer de las partes vivas de ella ningún alimento. En un grado de convivencia más íntimo esta el endophytetum, conjunto de las plantas que viven en el interior de los tejidos de otros organismos sin perjudicarlos como verdaderos parásitos; por ejemplo, los Nostoc que habitan en el interior de ciertas hepáticas o de algunas sifonógamas, como en el género Lemna. Y en un grado máximo, la simbiosis, stricto sensu (sensus), en que la planta parásita obtiene de su convivencia elementos de nutrición.

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