Del lat. cardinālis, adj. Gram. Astr. Bot.

Principal, fundamental. En gramática, dícese del adjetivo que expresa los números enteros de manera abstracta; se utiliza también para indicar con precisión el número de individuos que un nombre designa. En astronomía, se aplica a cada uno de los cuatro puntos del horizonte que sirven para orientarse. Porque tienen su principio en los cuatro puntos cardinales del Zodiaco, y, al entrar el Sol en ellos, empiezan respectivamente las cuatro estaciones del año. Se dice de los signos Aries, Cáncer, Libra y Capricornio. En botánica, se emplea con el mismo significado que en latín (principal, fundamental), como cuando nos referimos a los llamados puntos cardinales. Toda función vegetal está más o menos afectada por la temperatura, de tal suerte que hasta que ésta alcanza determinado punto o grado no empieza a manifestarse; a medida que la temperatura crece, aumenta también la actividad funcional, hasta alcanzar un valor máximo al llegar a cierto grado o punto, para decrecer luego, en general, si la temperatura sigue aumentando; llega un momento en que, sometida la planta a una temperatura todavía más alta, cesa por completo aquella manifestación de su actividad al llegar a otro grado o punto termométrico, que constituye el máximo; este máximo, el óptimo (corresponde al más alto valor de su actividad funcional) y el mínimo, son los puntos o grados cardinales de al planta para tal función. Existen también puntos cardinales cuando actúan la luz u otro factor (F. Q.). En micetología, se llama momento o punto cardinal, aquel en que se realiza la cópula y la división reductiva en el proceso biológico del ciclo vital de un hongo, los dos momentos culminantes de su vida (E. G.).

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