Del lat. circulatĭo, -ōnis, f. Fís. Anat. Fisiol. Urb. Econ.

Acción y efecto de circular. En física, el flujo, el desplazamiento de un fluido, el movimiento de un líquido a través de un conducto o por un sistema dado. Se aplica al desplazamiento de algo por un lugar siguiendo una dirección determinada; por ejemplo, la circulación de la corriente marina. En anatomía y fisiología, en el cuerpo de los animales, el movimiento continuo de la sangre, en una dirección determinada, por conducto adecuado y pasando por un centro propulsor o corazón y por el órgano respiratorio, con objeto de llevar a la célula el alimento y el oxígeno que necesita y recoger el producto destinado a la eliminación: la circulación sanguínea (circulación de la sangre) fue descubierta en el s. XVII por el fisiólogo William Harvey, que se percató de que la sangre fluía a través de las venas y arterias de todo el cuerpo, impulsada por el corazón. En urbanismo, la ordenación del tránsito o paso de vehículo por la vías urbana o la vía pública (tráfico). En economía, el movimiento del producto, moneda, signo de crédito y, en general, de la riqueza.

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