Del lat. clavus, Med. Bot. Veter.

Pieza de metal larga y delgada, con cabeza y punta, que sirve para unir dos cosas, para colgar algo de ella o para fin ornamental. En medicina, el largo clavo de acero que se inserta en la cavidad de un hueso largo para fijar una fractura (clavo de Küntscher). El tejido muerto que se desprende del divieso. El dolor agudo, en especial, el dolor de cabeza o jaqueca. El callo duro y de forma piramidal, que se forma generalmente en los pies. El lechino de la úlcera y herida. En botánica, el capullo seco de la flor del clavero. Tiene la forma de un clavo pequeño, con una cabeza redonda formada por los pétalos y rodeada de cuatro puntas, que son las divisiones del cáliz, de color pardo oscuro, de olor muy aromático y agradable, y sabor acre y picante: es medicinal y se usa como especia en diferente condimento. El clavo es un vocablo usual empleado por el primer romancista para traducir el término linneano stigma, el estigma (F. Q.). En fitopatología, la enfermedad del manzano debida al insecto coleóptero Anthonomus pomorum L., de la familia de los curculiónidos, cuya larva destroza la flor, que aparece con aspecto semejante a un clavo de especia (J. Del C.). En veterinaria, el tumor que sale a la caballería en la cuartilla, entre el pelo y el casco. La protuberancia que sale al gallo en las patas y les impide caminar.

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