Del lat. corticĕa, f. Astron. Biol. y Zool. Anat. Bot.

Parte exterior, resistente o dura, que cubre o envuelve ciertas cosas. En astronomía, dícese de la capa más externa de la Tierra, separada del manto por la discontinuidad de Mohorovicic. En biología y zoología, dícese del tejido superficial del órgano animal o vegetal. En anatomía, dícese de la capa externa de tejido en barios órgano, como pueden ser la glándula adrenal, el riñón o los hemisferios cerebrales. En botánica, dícese de la parte externa de la raíz, tallo (o tronco) y rama de la planta, que se separa con mayor o menor facilidad de la porción interna, más dura: hay que distinguir entre corteza primaria y corteza secundaria. En término usual, la corteza se compone de una parte externa, que es la tez, y de otra interna, la yema; la cara interna de ésta, en contacto con la primera capa del leño, recibe el nombre de flor. Usualmente se llama también corteza al pericarpo, o a parte del mismo, que a menudo coincide con el epicarpo. En los hongos superiores, capa externa, más o menos recia, del aparato esporífero; peridio. En los líquenes capa externa de hifa, generalmente sin gonidio (F. Q.). Dícese de toda cubierta celular compacta, a menudo pseudoparenquimático, de las algas o de alguno de sus órganos (por ejemplo el oogonio), y que puede ser de origen muy diverso. En los carófitos, la forman células tubulares que frotan de los elementos nodales, uniendo un nudo con el siguiente y ocultando a las células internodales. En muchas rodofíceas, las últimas ramificaciones del verticilo axilar son numerosas y se encuentran en contacto constituyendo una corteza, en la que, a semejanza de algunas clorofíceas, las células corticales limitan facetas o aréolas en la superficie del talo (R. M.).

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