Del lat. cryptomonadales, de cryptomonadaceae, f. pl. Bot.

Orden de flageladas bien diferenciadas, de simetría dorsiventral, zigomorfa, con un surco, más o menos distinto, que corre oblicuamente sobre la parte anterior o medial de la célula. El surco desemboca frecuentemente en una profunda depresión, que en algunas especies está rodeada de bastoncitos proyectables (tricocistes). Típicamente, existen dos flagelos acintados, desiguales, insertos en el surco o en el umbral de la depresión faríngea. Cromatóforos con pigmentos complejos, principalmente pardos, también rojizos y hasta verdeazulados; algunas formas, incoloras. Productos de la asimilación, amiláceos, rara vez consistentes en aceite o leucosina. Vacúolos pulsativos simples, que desembocan en el surco. División sencilla; no se conoce fecundación. Cistes (esporas) endógenas, con membrana celulósica. Nutrición holofítica, saprofítica u holozoica. Además de movimiento habitual, pueden retroceder bruscamente por medio de contracciones del periplasto. La mayor parte son marinas, y muchas de ellas simbiontes (xantelas); otras dulciacuícolas. Se han puesto de relieve las indudables relaciones de parentesco de las criptomonadales con las dinoflageladas (confiere pirrófitos). Se incluye en este orden las sola familia de las criptomonadáceas (Syllabus); ver en el término criptomonadinas una concepción más amplia del grupo, preconizada por otros autores (Pascher) (R. M.).

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