De plasto y cromo-, m. Biol.

Dícese del cromatóforo teñido de amarillo o anaranjado por pigmentos diversos, xantofila, carotina, etc. Se hallan de preferencia en las flores y frutos, principalmente de los pétalos. No desempeñan ningún papel en la síntesis de los hidratos de carbono. En los órganos florales y en los hipofilos, así como en muchos frutos, contribuyen a la vistosidad de las flores y frutos y facilitan la polinización y la diseminación. Sin embargo, pueden hallarse en órganos muy distintos de los indicados, por ejemplo, en la raíz, en la de zanahoria son muy manifiesto. El laucoplasto, incoloro pude convertirse en cloroplasto, verde, y éste en cromoplasto; o bien ocurre la transformación directa de un leucoplasto en cromoplasto. Se dan casos en que la transformación acontece en sentido inverso; por ejemplo, en la indicada zanahoria, en que, expuesta a la luz, los cromoplastos pasan a cloroplastos. La forma de los cromoplastos suele ser la misma de los cloroplastos, pero aquéllos son más pequeños que éstos casi siempre. En algunos casos toman una forma prolongada, ora acicular, ora tabular o flabelar, a causa de la cristalización del pigmento, de manera que, en este caso, puede acontecer que, desaparecido el cromoplasto como orgánulo celular, los cristales de dicho pigmento constituyan los últimos restos de este orgánulo en una célula en vías de degeneración. El término se debe a Meyer 1885.

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