Med. Dep.

Adaptación fisiológica funcional que guarda relación con el entrenamiento y el ejercicio físico.
Los estudios han demostrado que el entrenamiento regular tiende a aumentar: el espesor del cartílago articular; la presencia de adenosintrifosfato (ATP) en el músculo; la diferencia arteriovenosa de oxígeno con una carga de trabajo máxima; el nivel de lactato en la sangre con una carga de trabajo máxima; el volumen sanguíneo; la capilarización del músculo (también del músculo cardíaco); el nivel de fosfocreatina en la fibra muscular; la capacidad de difusión de los pulmones con una carga de trabajo máxima; el nivel de difosfoglicerato en la sangra; la actividad fibrolítica (fibrinólisis); el nivel de contenido de hemoglobina; el volumen cardíaco (corazón de atleta); el peso del corazón; la lipoproteínas de alta densidad en la sangre; la movilidad articular; la masa del tejido magro; el área de sección transversal del músculo; el contenido de glucógeno del músculo; la fuerza muscular; la contractilidad del miocardio; el nivel de mioglobina en el músculo; el tamaño y densidad de las mitocondrias en los miocitos; la actividad de la fosfofructicinasa en las mitocondrias musculares; la presencia de potasio en el músculo; la ventilación pulmonar con una carga de trabajo máxima; la frecuencia respiratoria con una carga de trabajo máxima; la velocidad de movimiento de las extremidades; la fuerza del hueso y ligamento; la tolerancia el estés; el volumen sistólico, y la actividad de la succínico-deshidrogenasa en la mitocondrias.
El entrenamiento regular tiende a reducir la tensión arterial; el colesterol en la sangre; el lactato en sangre con carga de trabajo dada; la utilización de glucógeno; la frecuencia cardíaca con cargas de trabajo submáxima; la frecuencia cardíaca en reposo; las lipoproteínas de baja densidad en sangre; el riesgo de infarto de miocardio; la obesidad; el consumo de oxígeno con una carga de trabajo dada; la viscosidad de la plaqueta; la ventilación pulmonar con una carga de trabajo dada; el estrés, y el nivel de triglicéridos en la sangre.
Muchos de los efectos se producen con un entrenamiento aeróbico regular y progresivo, pero hay que hacer hincapié en que ninguna forma de entrenamiento logrará todos los efectos enumerados.

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