De epi- y el gr. κλίνη, adj. Bot.

Colocado sobre el tálamo, como los nectarios epiclinos; es debido a Mierbel, se opone a epígino. Tratándose de vástagos, se aplica a cualquiera de los que, para lograr una posición favorable a su nutrición y, luego de obtenida, conservarla, necesitan de un sostén.

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