Del gr. σκελετός, m. Anat. y Zool. Bot.

La estructura o armazón, en general, que sostiene una cosa. En anatomía y zoología, el armazón óseo (interno o externo) del cuerpo de los animales. El sistema esquelético es un conjunto de huesos unidos entre sí por articulación que sostiene, da consistencia y protege los órganos internos del cuerpo de los vertebrados: el esqueleto humano consta de cabeza, tronco y extremidades (osamenta). La piel muy dura que cubre y protege el cuerpo de los invertebrados: en algunos animales el esqueleto está formado por escamas o por un caparazón (dermatoesqueleto, exoesqueleto): algunas partes del esqueleto también fabrican eritrocito y acumulan sustancia, como grasa, calcio y fosfato. En botánica, la planta disecada, término usual con que el botánico del siglo XVIII designaba a la planta prensada y seca del herbario; «El Sr. Ventenat me envió un esqueleto (de Blechnum occidentale) que poseo» (Cav., Descr.). Esqueleto de la hoja, esto es, nervadura foliar, una vez destruido el mesofilo y la epidermis por descomposición eremacáustica o por medio artificial. Ciertas hojas se prestan a ello mejor que otras; por ejemplo, las de los géneros Citrus, Ficus, etc., así como el filóclado de Ruscus.

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