Del gr. ἔξω, y -geno, f. pl. Bot.

Así llamó De Candolle a las dicotiledóneas, porque los vasos se disponen de manera sensiblemente concéntrica en torno a un estuche celular, colocados de manera que los más antiguos se hallan en el centro y los más jóvenes en la circunferencia, de lo cual se sigue que la planta va endureciéndose desde dentro hacia fuera (Théorie élém. de la bot., 1813): este término, que se opone a endógenas, cayó en desuso.

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