Del lat. fibra. f. Biol. Med. Bot. Anat. y Zool.

Cada filamento que entran en la composición del tejido orgánico vegetal o animal. En biología, célula vegetal alargada cuyas paredes están extensamente, y con frecuencia completamente, engrosadas con lignina (esclerénquima). Se encuentran en el tejido vascular, habitualmente en el xilema, donde proporcionan soporte estructural. Dícese de la parte de los alimentos que no puede ser digerida o absorbida para producir energía (fibra vegetal). Dícese de la estructura cordiforme como la de la fibra muscular o fibra nerviosa. En medicina, es la parte indigerible de las plantas (fibra vegetal), compuesta de celulosa, hemicelulosa, goma, pectina y lignina. El nutricionista divide la fibra en dos tipos principales: la fibra insoluble y la fibra soluble. Son alimentos ricos en fibra los cereales, la fruta y las verduras. Es resistente a la digestión y por tanto pasa por el intestino virtualmente inalterada y absorbe agua, lo cual ayuda a acelerar la eliminación de la heces. Una dieta rica en fibra reduce el tiempo que pasan los alimentos en el tubo digestivo, reduce el riesgo de estreñimiento y algunos tipos de cáncer. Tal vez ayude a reducir los niveles de colesterol, si bien las dietas con demasiada fibra pueden provocar diarrea, pérdida de líquidos corporales y deshidratación. En botánica, en sentido prístino, raíces pequeñas y delicadas de las plantas. Dícese de la célula prolongada, más larga que ancha, filiforme o fusiforme. Dícese también de hebras unicelulares o pluricelulares que se separan de la corteza o más raramente del leño de los vegetales. En anatomía y zoología, dícese de la estructura alargada del cuerpo de un animal, como son la fibra muscular, fibra nerviosa, fibra colágena, fibra elástica, etc.

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