Del lat. febris, f. Med. y Pat.

El aumento de la temperatura del cuerpo por encima de lo normal, acompañado generalmente de un aumento del ritmo cardíaco y ritmo respiratorio, que es síntoma de cierta enfermedad: la infeccion provoca fiebre (calentura). Se aplica a la enfermedad infecciosa cuyo síntoma principal es la fiebre (pirexia). La fiebre es una afección en la que la temperatura central es más alta de lo normal, es decir, la temperatura bucal supera los 37 ºC y la temperatura rectal supera los 37,2 ºC. La fiebre se suele deber a una infección, pero también se relaciona con un estado emocional (actividad febril): se suele acompañar de cefalea, escalofrío y náusea. La fiebre es producto de un aumento del punto regulador del centro de control de la temperatura del hipotálamo, por lo que el mecanismo para perder calor (por ejemplo, la sudación) no se pone en funcionamiento hasta que la temperatura central supera la del nuevo punto regulador. La fiebre puede provocar deshidratación y pérdida de fuerza muscular. El ejercicio durante cierta enfermedad febril empeora ésta. Esto concierne sobre todo a la infección enteroviral. Una regla de oro de la medicina deportiva es que el deportista no compita o participe cuando la fiebre aumente la temperatura central del cuerpo por encima de los 38 ºC.

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