Del lat. philosophĭa, der. del gr. φιλοσοφία, f. Filos.

Ciencia que trata de la esencia, propiedad, causa y efecto de las cosas. Es el intento del espíritu humano de establecer una concepción racional del universo mediante la autorreflexión sobre sus propias funciones valorativas, teóricas y prácticas. Su propedéutica es larga y difícil. Tradicionalmente se ha dividido en lógica; metafísica general u ontología; metafísica especial o cosmología; epistemología o teoría del conocimiento; psicología, teodicea y ética (esta en sus dos aspectos teórico y práctico). Históricamente, los griegos fueron los que empezaron a delimitar lo que sería el objeto de la filosofía. Primero Sócrates, y después sus discípulos, Aristóteles y Platón, superaron los soportes míticos de que se había valido el hombre para explicar el mundo y determinar que no puede haber ciencia de lo particular sino solo de lo general. De esta forma, lo general constituyó el objeto exclusivo de la filosofía y de la ciencia. Ambas estuvieron estrechamente unidas hasta que la filosofía escolástica planteó el problema de la realidad de lo general o de los universales. Fue el primer paso para separar filosofía y ciencia y con ello una nueva forma de replantearse los problemas filosóficos. Descartes, que aparece como creador de las ciencias nuevas, es a la vez el punto de partida de las corrientes modernas de la filosofía. Los sistemas aparecidos de entonces acá pueden resumirse en torno de algunos nombres. De Descartes como iniciador del nuevo racionalismo, se derivó el panteísmo absoluto de Spinoza. Locke, el empirista, dio paso a la filosofía de Hume, que reapareció en el pragmatismo estadounidense representado por Berkeley. Kant, que con su razón crítica polariza la filosofía hacia el problema del conocimiento, es a la vez padre del idealismo que desarrollan Fichte, Schelling y Hegel, y de la epistemología actuales. Comte, que reduce la filosofía a los límites de la ciencia positiva, negando el carácter científico a los problemas no comprendidos en ella. Y, por último, los sistemas variadísimos, y muy fecundos, que pretenden hallar en lo fugaz, en lo vivido, materialmente o en lo más íntimo del espíritu, las realidades más profundas y absolutas. Entre otros, el bergsonismo, la fenomenología de Husserl y el existencialismo de Heidegger, junto con corrientes como el marxismo y el estructuralismo.

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