De homo- y el gr. βλαστός, adj. Bot.

Se aplica a la planta con desarrollo embrional directo, a saber, cuando el embrión se parece, en miniatura, a la planta madre y la reproduce directamente, con sólo desenvolverse y crece, como ocurre en los antófitos.
Se aplica al desarrollo de una planta en qu ese pasa insensiblemente de las formas juveniles a las adultas. Goeble (Schenk, Handb. d. Bot., III, 1884) designa con el nombre de desarrollo homoblástico al que se produce sin cambios bruscos de morfología foliar, comparadas las formas de las hojas juveniles con las de los metafilos u hojas adultas propias de la metáfase de la planta. A este vocablo se opone el de heteroblástico cuando se emplea con este último significado. Ver helicomorfia, juvenil.
Se aplica a la semilla, a la planta, etc., que tiene la radícula en el mismo lado que el hilo, por consiguiente este término se refiera al rudimento seminal anátropo: se opone a enantioblástico, y se debe a Jussieu, A.
En las orquídeas epífitas de entrenudos engrosados y bulbiformes, los pseudobulbos, cuando están constituidos por diversos entrenudos de un mismo brote, se llaman también homoblásticos: este término se opone a heteroblástico.

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