Del lat. fungus, m. pl. Bot.

Dícese de los organismos heterótrofos, saprófitos (necrófitos) o parásitos, cuyas células (hifa) carecen de cloroplasto y su membrana puede ser celulósica o tener micosina. Su aparato vegetativo (talo) puede ser sencillo o ramificado, continuo (cenocítico) o tabicado. Se multiplican por vía agámica mediante zoóspora, conidio, oidio, etc., que son formas subalternas, o mediante ascóspora o basidióspora en las formas superiores. El proceso sexual suele estar muy enmascarado, por tratarse verosímilmente de formas que han pasado de la vida acuática a la terrestre. Sus manifestaciones son muy complicadas; la anfimixis: merogamia, gametogamia, hologamia; automixis: partenogamia y autogamia; pseudomixis: pseudogamia, pedogamia, adelfogamia; y la apomixis: partenogénesis y apogamia. Se dividen en ficomicetes y eumicetes. Los primeros, a su vez, pueden desglosarse en un grupo previo, el de los arquimicetes. Los eumicetes se subdividen en ascomicetes y basidiomicetes. Los esquizomicetes o bacterios, así como los mixomicetes, de organización mas simple, aunque de naturaleza fúngica por su heterotrofia, se excluyen del grupo al hongo propiamente dicho (eumycetes, fungi). Este grupo, de origen polifilético, tiene marcado parentesco con las algas, y se caracteriza por su adaptación a la vida terrestre, nunca holofítica, pudiendo ser parásito o saprófito. Comprende cuatro clases: ficomicetes, ascomicetes, protomicetes y basidiomicetes, un grupo deuteromicetes, y un apéndice, líquenes.

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