Del lat. ossum. m. Biol. Zool. Bot. Anat.

Cada una de las piezas duras que forman el esqueleto de los vertebrados. En zoología, cada una de las piezas duras y resistentes, formadas por sustancia orgánica y sales minerales, y envueltas por una membrana fibrosa, que constituye el esqueleto de la mayoría de los vertebrados. En botánica, parte dura y compacta que poseen el interior de algunas frutas, como la aceituna, la guinda, el melocotón, etc., en la cual se contiene la semilla (D. A.): en general, el endocarpo lignificado de la drupa. En anatomía, dícese del tejido conjuntivo más duro del cuerpo. Se compone de una matriz calcificada dura, sobre todo fosfato cálcico, y fibras de colágeno. El esqueleto humano se compone de más de 200 huesos. El hueso es un materia vivo muy vascularizado (sistema de Havers), sostiene y protegen las partes blandas del cuerpo; actúan de palancas para los músculos durante la locomoción; almacenan calcio y grasa; y participan en la producción de hermatocitos. Se clasifican en cuatro categorías según tamaño y forma: hueso plano, hueso irregular, hueso largo y hueso corto. También se clasifican según su densidad y porosidad en hueso liso compacto y denso, y hueso esponjoso, poroso y menos denso.

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