Del lat. insinuare, v. r. Sociol. y Psicol. Bot.

Meterse sutilmente un sentimiento en el ánimo de una persona; mostrar de manera indirecta intenciones de tener una relación amorosa o sexual. En botánica, se emplea para indicar una penetración lenta y a menudo sinuosa, por entre las partículas térreas, por ejemplo, los pelos radicales; por entre las células, los filamentos micélicos de un hongo parásito, etc. Del tubo polínico, dice Monlau P. F.: «se insinúa más o menos profundamente entre los utriculos estigmáticos», Richard, Elem. de Bot.; «la célula superior del pedicelo es la que se insinúa en el interior del anteridio», Reyes, Las earof.