Del lat. iniectus, y de inicĕre, v. tr. Med. Educ.

Introducir a presión un gas, un líquido, o una masa fluida, en el interior de un cuerpo o de una cavidad. En medicina, introducir en el cuerpo, mediante una aguja unida a una jeringuilla, un líquido o una disolución de un medicamento. En educación, aportar algo que puede servir de estímulo.