Del lat. laminariaceae, del gén. Laminaria, f. pl. Bot.

Familia de feofíceas del orden de las laminariales, con el esporófito de complejidad histológica extraordinaria, que va unida a una morfología exterior bastante diferenciada y a dimensiones a menudo gigantescas, que alcanzan los 90 m. de longitud, y aun más. En el talo se distingue una parte que cuida de la adherencia al substrato, constituida por ramas descendentes y ramificadas, en forma de garras, un estipe muy resistente, más o menos largo, y una parte laminar o fronde, de forma entera o dividida, con nervio central o sin él, y mostrando a menudo perforaciones o desgarrones secundarios. En la histología del talo se observa una capa cortical de células próximamente equidimensionales y aplicadas, cuyo estrato epidermoide constituye un meristema; un cuerpo central de células algo alargadas según el jefe del talo, en donde se inicia la gelificación de las membranas en sentido centrípeto, y una médula de células alargadas y contenidas en el seno de una abundante mucosidad, enlazadas longitudinalmente formando filamentos que sirven de conducciones a la planta, pues los tabiques transversales están perforados, exactamente como en los conductos cribosos de las fanerógamas, y en sus cribas se deposita también calosa; a expensas de las células medulares se forman delgados filamentos secundarios, denominados hifas, que se entrecruzan en todas direcciones a través de la médula. Otras diferenciaciones constituyen los conductos mucilaginíferos, así como las células secretoras relacionadas con aquéllos. Las diferentes partes del talo muestran diferencias en su histología; en las garras rizoidales faltan la médula y las hifas; en el estipe los diferentes elementos están apretados y ofrecen la máxima resistencia mecánica; y en las frondes se pasa directamente de la corteza a la médula. En determinadas partes del talo, diversas según los géneros, por separación de las células medulares se forman cavidades que se llenan de gas, sirviendo de boyas o flotadores (aerocistes). El estipe llega a alcanzar un grosor considerable (como el muslo, en Lessonia) y su crecimiento secundario es debido generalmente a células situadas más profundamente en la corteza; pueden ser producidos anillos anuales distintos, como en los troncos de los árboles. El crecimiento en longitud del talo es intercalar e intermitente, renovándose periódicamente las frondes viejas, rotas y desprendidas por el oleaje. De esporangios uniloculares, mezclados con paráfisis y reunidos en grandes soros dispersos sobre el talo o localizados en lacinias determinadas del mismo (esporofilos): Laminaria, Agarum, Nereocystis, Lessonia, Macrocystis, Alaria, grandes algas marinas cuyo centro de dispersión se halla en los mares árticos y antárticos (R. M.).

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