De meri- y el gr. θαλλός, en lat. merithallus, m. Bot.

Dícese de la distancia existente entre dos nudos, se hace sinónimo de internodio, también meritalio o meritallo (Yáñez Hist. Nat., 2.ª ed. 1845; J. Monlau Bot., 1863) usaron ya esta forma etimológicamente correcta. Luego se ha dicho meritallo, de manera irregular, aunque hasta cierto punto obligada, para eludir el empleo del sufijo -talo, que en castellano corresponde al «thallus» de los talófitos. Es preferible prescindir de este vocablo y emplear internodio o, si llega el caso, el término usual entrenudo.

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