Mús. e Hist.

Durante 2.500 años, la cultura de ese país estuvo dominada por las enseñanzas del filósofo Confucio, que concebía la música, en su más elevado sentido, como un medio de calmar las pasiones y asegurar la armonía pública, en lugar de una forma de entretenimiento. Este juicio sobre el arte musical estaba ligado a los rituales musicales relacionados con la monarquía en la antigua religión china, que regía las ceremonias de la corte. Este antiguo concepto de que el arte de los músicos no debe servir al ocio sino a la purificación de los pensamientos propios, ha abierto una particular vía de expresión en el culto al k’in o qin, una larga cítara que posee un repertorio que exige una gran sutileza y refinamiento en la interpretación y que sigue siendo popular en un pequeño círculo de estudiosos de la música. Un famoso discípulo de qin dijo una vez: ‘Podemos imaginar que el cuerpo del músico está en una galería o en una sala, pero su mente mora entre los bosques y los ríos’.

Tradicionalmente, los chinos también han creído en la influencia que ejerce el sonido en la armonía del Universo. Ejemplo de ello es que una de las obligaciones más importantes del primer emperador de cada nueva dinastía fuera determinar y establecer unas reglas para la tradición musical de la dinastía. Esta forma de confucianismo metafísico intentaba mantener a la comunidad y al cosmos en armonía. Como resultado de esta orientación filosófica, hasta hace poco los chinos se oponían a tocar música únicamente destinada al entretenimiento; por la misma razón, quienes se dedicaban a entretener con la música quedaban relegados a una posición social muy baja.

La música china es tan antigua como su civilización; entre los instrumentos procedentes de excavaciones en emplazamientos de la dinastía Shang (1766-1122 a.C.) se pueden encontrar campanas de piedra y bronce, flautas de Pan y varios sheng.

Durante la dinastía Zhou (1122-221 a.C.) la música constituía una de las cuatro materias que los hijos de los nobles y los príncipes estaban obligados a estudiar; por entonces, había más de 1.400 personas dedicadas a este arte. Si bien gran parte del repertorio se ha perdido, algunos ejemplos de música ritual china (yayue) se han preservado en manuscritos. Durante la dinastía Ch’in (221-206 a.C.) la música fue denunciada como pasatiempo inútil y se ordenó destruir casi todos los libros, instrumentos y manuscritos musicales. A pesar de esta severa vuelta atrás, la música china vivió una época de renacimiento durante la dinastía Han (206 a.C.-220 d.C.), al establecerse un departamento especial que se encargaba de la música ceremonial. Durante el reinado (58-75 d.C.) de Mingdi, el palacio Han tenía tres orquestas compuestas por un total de 829 intérpretes. Una de ellas se utilizaba para las ceremonias religiosas, otra para los concursos reales de tiro con arco y la tercera para entretenimiento en los banquetes reales y en el harén.

Después del inquieto periodo de las Seis Dinastías (220 d.C.-581 d.C.), la dinastía Tang (618-907) fue testigo de la cumbre artística de la música profana china (suyue). El emperador Taizong tenía diez orquestas diferentes, ocho de las cuales estaban compuestas por miembros de varios pueblos extranjeros. Todos los músicos y bailarines reales aparecían ataviados con sus vestimentas características. La corte imperial también poseía una enorme banda que tocaba al aire libre y que estaba compuesta por cerca de 1.400 músicos; algunos fragmentos de la música Tang se han conservado en la música japonesa cortesana o gagaku.

Durante la primera mitad del siglo XX, la música china estuvo considerablemente influida por la música occidental. En respuesta a esta influencia, surgieron tres grandes escuelas. La primera pretendía revivir las viejas orquestas con miles de músicos que antaño deleitaran a los ancianos y sabios príncipes, resistiéndose a la influencia de la música de Occidente. La segunda escuela se dedicó casi exclusivamente a la música occidental. La última de las escuelas asumió con orgullo la herencia de la cultura musical tradicional, pero aplicando las técnicas compositivas e interpretativas occidentales. Esta última tendencia continúa siendo explotada por los compositores chinos modernos que viven fuera de su país, como Isang Yun en Alemania, Julian Yu en Australia o Bright Sheng y Tan Dun en Estados Unidos.

Durante la década de 1950, la influencia occidental impregnó a la música china hasta unos extremos sin precedentes. El régimen comunista chino, establecido en 1949, otorgó una importancia especial a la música rusa. En la China contemporánea existen notables instalaciones para la formación de músicos tanto en las tradiciones chinas como occidentales. Existen muchas orquestas sinfónicas y conjuntos instrumentales de estilo chino, así como grandes grupos corales en las mayores ciudades, universidades y fábricas. Se construyen grandes cantidades de instrumentos tanto chinos como occidentales que se utilizan en escuelas y conservatorios subvencionados por el Estado a lo largo de todo el país.