Del lat. nectarium, der. de néctar, m. Bot.

Es término linneano, que en la trad. de la Fil. bot. de Palau, se describe así: es la segunda especie de corola, qu econtiene cierto jugo meloso. Linné lo dividió, según su localización, en nectario corolino (o coroláceo), calicino, estaminal y receptacular; según su forma, en espolonado (calcaratum), corniculado, acapuchonado, infundibuliforme, campanulado, rotáceo, estrellado, radiado, peniciliforme, labiado; según el número de piezas que lo componen, en monopétalo o monofilo, difilo; y nos dió, además un nectario libre, separado de los pétalos, en la Aquilegia. Algunos de estos nectarios linneanos no son propiamente tales, como el infundibuliforme, el campanulado y el rotáceo, que se refieren a diversas formas de la corona de los narcisos; el peniciliforme, que corresponde a los apéndices del pétalo anterior de las polígalas; etc.
Hoy se da el nombre de nectario a cualquier órgano capaz de segregar néctar, tanto si constituye una dependencia floral (nectario floral) como si no (nectario extrafloral). Los nectarios florales pueden localizarse en los más diversos órganos; en el tálamo, en los tépalos (Fritillaria), en los pétalos (Ranunculus), en los estambres (Rheum), en los carpelos, en forma de un pulvínulo, como en las umbelíferas, etc. Cuando se sitúa en el tálamo suele afectar forma anular o de cojinete, y recibe el nombre de disco nectarífero o, simplemente, de disco.

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