De orto- y el gr. τρἐπω, adj. Bot.

Sinónimo de átropo, y se aplica también a los rudimentos seminales que evolucionan o se forman rectamente, sin girar como hacen los anátropos, ni torcerse, como los campilótropos. En el rudimento seminal ortótropo, el hilo, la cálaza y el micrópilo están en línea recta: el primero, en la base; encima mismo, la cálaza, y en el ápice, el micrópilo. Tienen rudimentos de este tipo las poligonáceas, urticáceas, juglandáceas, etc.; pero son más frecuentes los anátropos.
En los fenómenos trópicos, la planta o el órgano que, como consecuencia de la acción de un estímulo unilateral, se orientan en la misma dirección del estímulo. En el geotropismo, por ejemplo, la raíz y el tallo de la mayoría de las plantas son órganos ortótropos, porque siguen la dirección de la vertical del punto en que crecen. En cambio, aun siendo perfectamente ortótropo el tronco de un abeto, de un cedro, de un pino, sus ramas son plagiótropas. Según sea el estímulo, trópico u ortofotótropo, ortogeótropo, etc. A este término se opone el de plagiótropo.
En los hongos, se aplica a la copulación de gametangios cuando los suspensores de los mismos se colocan enfrentados y en línea recta.

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