Flora Iberica: Arbustos o árboles perennifolios, muy raramente hierbas perennes. Hojas alternas, a veces opuestas o verticiladas, pecioladas, en general coriáceas, simples, dentadas, pinnatipartidas o bipinnadas; sin estípulas. Inflorescencias en racimo, espiga o panícula condensadas en umbelas o capítulos, a veces flores solitarias o geminadas. Flores hermafroditas o unisexuales, actinomorfas o ± zigomorfas. Tépalos en general petaloideos, libres o soldados en un tubo hendido lateralmente –con 3 tépalos insertos y uno libre–. Estambres 4, opuestos a los tépalos, con los filamentos soldados cerca de la base de los tépalos; anteras bitecas o, a veces, unitecas, dehiscentes por una hendidura longitudinal; polen porado (2-8) o, a veces, colporado. Gineceo con un carpelo; ovario súpero, raramente semiínfero, sésil o sobre un ginóforo, unilocular, de placentación parietal; rudimentos seminales 1-2, a veces más, anátropos, a veces hemítropos u ortótropos; estilo 1, terminal o nulo; estigma 1, terminal o decurrente. Fruto dehiscente y en folículo, o indehiscente y en aquenio o drupa. Semillas generalmente aladas, sin endosperma.

 

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