Dícese de la prueba, que cuando es positiva, manifiesta la presencia de un esguince de los ligamentos peroneoastragalino anterior y calcaneoperoneo del tobillo. Con el pie en la posición anatómica y la rodilla flexionada 90º, se estabilizan con una mano la porción distal de la tibia y el peroné, y se aplica una fuerza de inversión sobre el tobillo (se aplica una fuerza de aducción con la mano ahuecada y apoyada debajo del talón) para tratar de desplazar lateralmente la mortaja articular del tobillo. La prueba es positiva si, al comparar con el tobillo opuesto, la inclinación talar es 10º o más; una inclinación talar de 20º indica una prueba positiva, sin importar la comparación con el otro tobillo.