De quema y -dura, f. Med. Pat. Bot.

La herida en la piel producida por la acción del fuego, el calor, por el contacto con sustancias corrosivas, por la electricidad, la radiación o la fricción; descomposición de un tejido orgánico, producida por el contacto del fuego o de sustancias sólidas, líquidas o gaseosas recalentadas, de una sustancia cáustica o corrosiva, de la electricidad o de radiaciones. La quemadura es el daño en la piel u otros tejidos como resultado del exceso de calor. En el deporte, las quemaduras pocas veces tienen su origen en una fuente directa de calor (excepto los eritemas solares). Suelen estar causadas por fricción cuando la piel roza con otra superficie. Las quemaduras se enfrían de inmediato con agua de grifo o una bolsa de hielo. El dolor de una quemadura menor puede aliviarse con un analgésico. Las quemaduras extensas requieren hospitalización. La capacidad de un quemado para seguir haciendo deporte está determinada en gran medida por la extensión y localización de las quemaduras. Incluso en las quemaduras menores se evitarán las actividades que impliquen un riesgo de fricción de las áreas afectas. En las quemaduras más graves se evitarán las actividades que podrían conducir a una infección. Ver también ampolla y quemadura por fricción. En botánica general, debilidad y mal aspecto de las hojas y partes verdes de una planta debido a los cambios grandes y rápidos de temperatura. En fitopatología, estado patológico cuyas manifestaciones se identifican con las que provocaría la falta brusca de agua durante el primer período de la vegetación: por ejemplo, quemadura del lino, atribuida a diversos hongos.

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