Med. y Dep.

Los daños que sufre un menisco (cartílago semilunar) de la rodilla. El cartílago suele desprenderse por la tensión rotatoria, por ejemplo, cuando la rodilla sufre un giro brusco. Las roturas de menisco pueden producirse por un único hecho traumático o por el efecto acumulativo de giros, torceduras y fuerzas de compresión repetidos sobre la rodilla durante un largo período. Las roturas se caracterizan por dolor recurrente localizado en el borde de la articulación afecta (dolor a la palpación en la línea articular); engatillamiento intermitente, bloqueo o chasquidos (que se manifiestan con la prueba de Apley y la prueba de McMurray) y debilitamiento o atrofia del músculo cuadriceps. Para el diagnóstico de roturas de menisco se han empleado radiografías, resonancias magnéticas, TAC y artroscopias. Las roturas de menisco se describen atendiendo a su forma, por ejemplo rotura «en pico de loro» y rotura «en asa de cubo». Como el riego sanguíneo de la mayor parte de los meniscos es escaso, se pensaba que este tipo de lesión nunca se podía curar sola. Los deportistas que sufrían rotura de menisco tenían dos opciones, o abandonar el deporte en activo o someterse a la exéresis quirúrgica de todo el cartílago. Una vez extraído, el espacio ocupado por el menisco se llenaba de material sustitutivo, pero no del mismo tipo ni de la calidad del menisco original. Por consiguiente, la movilidad articular empeoraba y aumentaba la posibilidad de desarrollar artritis en la madurez. Hoy en día se sabe que hay porciones del menisco que cuentan con un buen riego sanguíneo y que la formación de coágulos favorece la curación del menisco. Los tratamientos actuales de las roturas de menisco dependen de la extensión y Idealización precisa de la rotura, lo cual supone proceder a una meniscectomía parcial, a una reparación del menisco o a dejar que se cure solo. Las meniscectomías totales son poco frecuentes. La mayoría de los deportistas reanudan la actividad física en cuatro a ocho semanas después de la reparación artroscópica. Hoy en día hay estudios experimentales en curso sobre los trasplantes de menisco; los resultados iniciales son esperanzadores. No se tiene constancia de rechazos a corto plazo, por lo que el menisco parece ser un «privilegiado inmunitario».

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