Se aplica a las alteraciones fisiológicas desagradables, en ocasiones con peligro para la vida, que se producen al retirar algunos fármacos después de su uso prolongado y habitual. Los efectos se pueden producir tras usar un opioide, antipsicótico, estimulante, hipnótico sedante, alcohol, corticoides u otra sustancia a la que la persona se ha hecho adicta fisiológicamente o psicológicamente. Se pude emplear otro tratamiento farmacológico para aliviar los síntomas de la abstinencia; también se pueden tratar estos síntomas mediante un protocolo definido de ajuste a la baja de la dosis de la droga a lo largo del tiempo.