Del lat. thallus, y este del gr. θαλλός, m. Bot.

En los cormófitos, porción del eje de la planta que trae hojas. En la mayoría de los antófitos tiene geotropismo negativo, y, en consecuencia, se desarrolla siguiendo la dirección vertical y en sentido opuesto a la raíz, es decir, alejándose de la tierra. Se desarrolla a partir del caulículo de la plántula, por la actividad del punto vegetativo, situado en su ápice. Pude permanecer simple o bien dividirse; en este caso, las divisiones se llaman rama. Puede tener vida breve, inferior a un año, y permanecer herbáceo; o puede vivir largos años y lignificarse considerablemente, como acontece en los arbusto y árbol, este llamado tronco. Echa las hojas en puntos determinados, y nudoso, mas o menos engrosado; la porción comprendida entre dos nudos recibe el nombre de entrenudo o internodio. Los brotes, cuando los hay, se forma en la axila de la hoja. Pueden ser epigeo, si se desarrollan en el aire; hipogeo o subterráneo, cuando lo hacen enterrados. En este caso se les da el nombre de rizoma, tubérculo o bulbo. Los que son subterráneos tienen hojas rudimentarias, el catafilo, y echan vástago epigeo o vástagos y nomofilo que se desarrollan fuera del suelo (procauloma). En los carófitos, eje vertical formado por células largas, internodales, alternando con las nodales, portadoras de verticilo de hoja, y que puede ser o no corticado.

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