Del lat. trachīa, y este del gr. τραχεῖα ἀρτηρία, f. Biol. Anat. Bot. Zool.

Literalmente, áspera arteria. En biología, el conducto del aparato respiratorio de los vertebrados, formado por anillos cartilaginosos, que comunica la laringe con los bronquios y lleva el aire a los pulmones. En anatomía, la porción de las vías respiratorias, formada por anillos cartilaginosos, que empieza en la laringe y desciende por delante del esófago hasta la mitad del pecho, en donde se bifurca formando los bronquios; tubo, reforzado con cartílago y tapizado de epitelio ciliado, que se extiende desde la laringe hasta los bronquios. En botánica, vaso leñoso de los vegetales superiores formado por células tubulosas muertas y vacías, dispuesta en hilera, por la que circula la savia bruta. En zoología, cada uno de los pequeños tubos ramificados que forman el aparato respiratorio de la mayor parte de los artrópodos terrestres, que se comunican al exterior por un estigma o espiráculo traqueal. También hace referencia a cada uno de los conductos respiratorios de los insectos.

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