Del lat. adhaerentĭa, f. Fís. Med. Bot.

Acción y efecto de adherir o adherirse. En física, la resistencia tangencial que se produce en la superficie de contacto de dos cuerpos cuando se intenta que uno deslice sobre otro. En medicina, la unión anormal del tejido separado, por lo general como resultado de una inflamación o un hemorragia. La adherencia tal vez afecte la membrana sinovial de la articulación o se forme dentro o en torno al músculo después de sufrir una lesión. Se suele requerir manipulación para deshacer la adherencia y prevenir la pérdida del funcionamiento normal. Muchos médicos abogan por una rehabilitación agresiva que implica la movilización precoz (por ejemplo, mediante ejercicio con movimiento pasivo y movimiento continuo de la articulación lesionada) para reducir al mínimo la formación de adherencia. Se dice también de cada brida o superficie extensa de tejido conjuntivo que unen a las vísceras entre sí o con las paredes del tronco, entorpecen la función de estas vísceras y produce dolor u otra molestia. En botánica, fenómeno que consiste en la soldadura o unión íntima de dos órganos vecinos, especialmente entre las diversas piezas de un verticilo floral o entre dos verticilos, etc. En los pétalos, y además entre éstos y los estambres, como vemos en las labiadas, escrofulariáceas, etc. Ver concrescencia, que es equivalente (F. Q.). Se aplica a la fusión parcial o fusión incompleta de órganos normalmente separados. Se aplica en especial, a la unión de parte floral de distinto verticilo; por ejemplo, de un sépalo con un pétalo, o también a la fusión incompleta de una hoja con una rama, o de una ramilla con una rama, etc. (J. Del C.).

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