Del lat. architectūra, f. Arq.

El arte de proyectar y construir edificio. Se aplica al método o estilo de construir caracterizado por cierta peculiaridad. Al conjunto de diseño, proyecto y edificación de un mismo arquitecto, de una área geográfica determinada, de un momento histórico concreto, o con una misma función.
La arquitectura es el arte de estructurar un espacio dentro del espacio en función de la necesidad del hombre, y también de ordenar el espacio en que esta construcción se levanta, o, de una manera general, el arte de dar forma en el espacio a toda otra clase de construcción (puente, acueducto). La arquitectura admite la variedad que le impone la condición del ambiente físico, la calidad y clase del material y la corriente espiritual e ideológica. Su historia nos lo demuestra: la arquitectura egipcia, maciza, horizontal, como el relieve geográfico del país; los griegos, pueblo de geómetra y de lógico, crean una arquitectura inspirada en la más estricta lógica; la estructura política del Imperio Romano nos da un arte utilitario, administrativo, sólido y frío (termas, acueducto, circo, carretera); la románica, maciza, con bóveda apoyada en robusto contrafuerte, edificio mitad iglesia y mitad fortaleza; la árabe, plasmación arquitectónica de Las mil y una noches (arabesco, jardín, arco de herradura), a la que sigue la explosión mística del gótico. La arquitectura renacentista copia a Roma, se complica, y acaba en el barroco, con su columna en movimiento. Después siguen el neoclasicismo, el neorrománico y el neogótico. En la última década del s. XIX surge un movimiento que incorpora un nuevo material, el hierro, y rompe con el estilo historicista: el art nouveau, modern style o estilo 1900, que en España se conoció con el nombre de modernismo y cuya principal figura fue Antoni Gaudí. En la primera década del s. XX surge el racionalismo, que incorpora el avance tecnológico y centra su interés en la función y no en la forma. Se desarrolla en Francia con Le Corbusier, en Alemania con la Bauhaus, en Holanda con el grupo De Stijl y en la U.R.S.S. con el constructivismo. A partir de la Segunda Guerra Mundial toda la arquitectura está marcada, por un lado, por el racionalismo, y, por el otro, por las tendencia a él opuesta. En la década de 1960 y en oposición al movimiento arquitectónico del s. XX, englobado bajo el nombre de moderno, surgen dos nuevas tendencias arquitectónicas: la tardomoderna y la posmoderna. El arquitecto tardomoderno basa su posición en la alta tecnología. El arquitecto posmoderno centra su lenguaje arquitectónico en la metáfora, en el repertorio de imagen histórica y en la morfología basada en la ciudad. Esta versión historicista de la arquitectura posmoderna tomó partido, después de la disolución del CIAM (Congreso Internacional de Arquitectura Moderna), en 1959, por un cierto nacionalismo y regionalismo: neoliberty, en Italia; formalismo, en E.U.A.; escuela de Barcelona, en España; neovernáculo, en Gran Bretaña, y el estilo japonés, cada día más en alza. También hay que destacar en los últimos años el desarrollo de proceso sumamente imaginativo dentro de la arquitectura utópica. En la actualidad, el descomunal crecimiento de la población de las grandes urbes ha llevado a la arquitectura a tener que dejar de lado el diseño para construir casa prefabricada, rascacielos y gran conjunto de viviendas (la ciudad satélite o ciudad dormitorio).

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