Del lat. callum, m. Veter. Med. Bot.

Dureza que por presión, roce y a veces lesión se forma en tejido animal o tejido vegetal. En veterinaria, la dureza que por roce o presión se forma generalmente en los pies o en las manos: cualquiera de los dos extremos de la herradura. Cada chapa con que, como herradura, se refuerzan las pezuñas del buey doméstico. En medicina, el tejido que contiene hamatocito y osteocito y se forma en torno al hueso después de que éste sufra una fractura: la formación de callo es un elemento esencial de la reparación del hueso. En cirugía, la cicatriz que se forma en la reunión de fragmento de un hueso fracturado. En botánica, término usual, empleado para expresar diverso tipo de producción más o menos endurecida, a veces de tono claro, como la que se forma en alguna hoja, la del tépalo interno de muchos Rumex, etc. Se llama también callo cierta dureza que se produce en el labelo de diversas orquídeas, sobre todo del país intertropical o subtropical, en la que nacen los pelos nutricios o el tejido nutricio que atraen al insecto polinizante. En el tubo criboso, el depósito de calosa que, empezando a formarse en el borde del poro de la placa acribillada, acaba por recubrir completamente al iniciarse el período de reposo; el callo se redisuelve en el plasma cuando se va a iniciar de nuevo su circulación a lo largo del tubo criboso. En general, se llama callo a toda neoformación de célula o de tejido cicatrizal originada como consecuencia de una herida (F. Q.). La porción basal y adhesiva de un alga, de contorno redondeado (R. M.).

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