Del lat. crista, f. Anat. Zool. Geol. Bot.

El copete, el penacho, la cumbre, la cima, etc. En anatomía, la línea o borde prominente, especialmente, en un hueso, para inserción tendinosa o inserción muscular por lo general. La cresta es el resalto óseo estrecho y por lo general sobresaliente; punto de inserción. En zoología, la protuberancia de poca extensión y altura que ofrecen algunos animales, aunque no sea carnosa ni de pluma (copete o penacho). Se aplica, especialmente, a la carnosidad roja que tienen en la cabeza el gallo y otras aves. En geología, en sentido figurado, la cumbre de una montaña, en especial si acaba en peñascos agudos: la cresta del acantilado; la parte más alta de una ola coronada de espuma; etc. En botánica, el apéndice dorsal en forma de cresta del pétalo anterior de las polígalas; el arilo de pequeña dimensión que se forma sobre la rafe, como acontece en muchas semillas de papaveráceas, del heléboro, del ásaro, etc.; en general, prominencia normal a una superficie con el borde más o menos dentado (Hno. León, Vocab. fl. Cuba); raramente, la pinna (F. Q.). El relieve espiral en la superficie de la oóspora de los carófitos, constituido por el resto de la pared lateral de la célula estéril del oogonióforo (R. M.).

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