Del gr. ὑδρο-, en composición θερμη, y φυτόν, f. Bot.

Expresión latina que, en la clasificación ecológica de H. del Villar (1929), corresponde a un medio total o parcialmente acuático, con discrepancia dominante del factor térmico por exceso. Esta vegetación es la de las aguas termales. Sólo en sus límites inferiores llega a contener fanerógamas. En el resto se compone exclusivamente de esquizofíceas, diatomeas, acaso alguna alga de otros grupos, y esquizomicetes, entre ellos sulfobacterios y ferrobacterios (HV.).