La herida dolorosa producida por un escorpión, un arácnido con un aguijón hueco en la cola. Las picaduras de muchas especies sólo son ligeramente tóxica, pero algunas (como la de Centruroides sculpturatus del sudoeste de EE.UU.), pueden provocar lesiones mortales, especialmente en niños pequeños. El dolor inicial va seguido, en cuestión de horas, de adormecimiento, náuseas, espasmos musculares, disnea y convulsiones.